Tag Archives: John

“Transcending all knowledge” / “Toda ciencia trascendiendo”

(from the poem “Stanzas concerning an ecstasy experienced in

high contemplation.”)

 

I entered into unknowing,

 and there I remained unknowing

transcending all knowledge

 

…He who truly arrives there

cuts free from himself;

all that he knew before

now seems worthless,

and his knowledge so soars

that he is left in unknowing

transcending all knowledge

 

…This knowledge in unknowing

is so overwhelming

that wise men disputing

can never overthrow it,

for their knowledge does not reach

to the understanding of not understanding,

transcending all knowledge.”

 

Often times, we trust too much in our own knowledge. We

become intellectual prideful because we think we know what is best for

ourselves and even what is best for the world. We think we have the answers

when in fact we do not. If we look back five years ago, we will see how much

our knowledge and beliefs have changed since then. The beliefs I have now I

would have deemed as false five years ago. Why, then, when I come to believe in

something, I become so arrogant as to say that I have no false beliefs within

me. Saint John of the Cross wants to get away from all of this and enter into

the contemplation of God, which is so far above human understanding that it

makes all knowledge of this world seem silly. There is a contradiction in all

of this. Normally, knowing is seen as better than not knowing. However, in this

case, we must enter into a place we do not know which is above all knowledge,

that is, the essence of God.

 

 

 

(del poema “Coplas

del mismo hechas sobre un éxtasis de harta contemplación.”)

 

 

Entréme donde no supe,

y quedéme no sabiendo,

toda ciencia trascendiendo

 

…El que allí

llega de vero

de sí mismo

desfallece;

cuanto sabía

primero

mucho bajo le

parece,

y su ciencia

tanto crece,

que se queda no

sabiendo,

toda ciencia trascendiendo

 

…Este saber no

sabiendo

es de tan alto

poder,

que los sabios

arguyendo

jamás le pueden vencer;

que no llega su

saber

a no entender

entendiendo,

toda ciencia trascendiendo.”

 

A menudo,

confiamos demasiado en nuestra propia inteligencia. Nos hacemos llenos de

orgullo intelectual porque creemos que sabemos lo que es lo mejor para nosotros

y aun lo que es lo mejor para el mundo. Creemos que tenemos las respuestas

cuando de hecho no. Si miramos hace cinco años, vemos cuanto ha cambiado nuestra

inteligencia y creencias desde entonces. Las creencias que tengo ahora las

habría considerado como falsas hace cinco años. ¿Por qué, entonces, cuando

venga a creer en algo, me pongo tan arrogante como decir que no tengo creencias

falsas dentro de mí? San Juan de la Cruz quiere salir de todo de esto y entrar

en la contemplación de Dios, la cual es tan lejos sobre comprensión humana que

hace que toda ciencia de este mundo parece tonta. Hay una contradicción en todo

de esto. Por lo general, saber es visto como mejor que no saber. Sin embargo,

en este caso, tenemos que entrar en un lugar que no conocemos lo cual es sobre

toda ciencia, es decir, la esencia de Dios.

“for I-don’t-know-what which is so gladly found” / “por un no sé qué que se halla por ventura”

(from the poem “A gloss [with a spiritual meaning]”)

 

Not for all of beauty

will I ever lose myself,

but for I-don’t-know-what

which is so gladly gained…

 

…I will never lose myself

for that which the senses

can take in here,

nor for all the mind can hold,

no matter how lofty,

nor for grace or beauty,

but only for I-don’t-know-what

which is so gladly found.”

 

 

When we become attached to that which is not God, we experience torment and anxiety. Saint John of the Cross emphasizes the importance of being attached to God alone. The good news is, God gives us created things to enjoy and use as means to reach Him. However, we must never be attached to these things but only God who John calls “I-don’t-know-what”. This is because God is different than created things. Creator and creation are not the same. We are quite familiar with created things by means of our senses. These things we know well. But God is different. He is above us and so we cannot know Him like we do created things. He is a mystery. The paradox is that we do not know what He is yet we can find Him anyway. He becomes a found mystery yet still a mystery. We must have the confidence that we will never lose ourselves for created things but only for God. We will never lose ourselves for knowledge, money, popularity, family, or beauty, “but only for I-don’t-know-what which is so gladly found”.

 

 

(del poema “Glosa ‘a lo divino’”)

 

Por toda la hermosura

nunca yo me perderé,

sino por un no sé qué

que se alcanza por ventura…

 

…Por lo que por el sentido

puede acá comprehenderse

y todo lo que entenderse,

aunque sea muy subido,

ni por gracia y hermosura

yo nunca me perderé,

sino por un no sé qué

que se halla por ventura.”

 

Cuando nos hagamos conjuntados con lo que no es Dios, experimentamos tormento y ansiedad. San Juan de la Cruz enfatiza la importancia de ser conjuntados con sólo Dios. Las buenas noticias son que Dios nos da cosas creadas para gozarse y usarse como medios para alcanzar a Él. Sin embargo, nunca tenemos que ser conjuntados con estas cosas sino sólo con Dios quien Juan llama “un no sé qué”. Esto es porque Dios es diferente que cosas creadas. Creador y creación no son iguales. Conocemos bien cosas creadas a través de nuestros sentidos. Estas cosas sabemos bien. Pero Dios es diferente. Él está sobre nosotros y así que no podemos conocer a Él como conocemos cosas creadas. Él es un misterio. La paradoja es que no sabemos qué es Dios pero de todos modos podemos hallar a Él. Él se hace un misterio hallado pero todavía un misterio. Tenemos que tener la confianza que nunca nos perderemos por cosas creadas sino por Dios. Nunca nos perderemos por ciencia, dinero, popularidad, familia, ni hermosura, “sino por un no sé qué que se halla por ventura.”

“with no other light or guide…” / “sin otra luz ni guía…”

(from the poem “The Dark Night”)

 

“with no other light or guide

than the one that burned in my heart.”

Often times, many of us are afraid to go out on an adventure. We are afraid to change the routine of our lives. We are comfortable living in what we are familiar with. Yet it is not so if we are to arrive at the knowledge and love of God. We have to take some sort of risk. Saint John of the Cross says in The Ascent of Mount Carmel: “To come to the knowledge you have not you must go by a way in which you know not.” Of course, when we first set out on our journey to God, everything feels great. That is because we are still comfortable with our surroundings. We are not too far from where we started. Yet as we move farther from our old selves and more towards God, our surroundings start to become unfamiliar. We can appear lost to others and even to ourselves. The more we journey towards God, the less we are attached to things that are not Him. That is why Saint John of the Cross says that we enter into a dark night. Yet we are not left in darkness forever. There is a light to guide us on the way. Saint John of the Cross says that there is only one light, and it is “the one that burned in my heart”. Even though the light is within John, he is not his own guide, because we cannot guide ourselves in a place we do not know. According to the common thought of what the heart is, that is, the place of love in a person, we can see that what guides us to God is the love that we have for God. Still, this is not us guiding ourselves to God by our own love. God is love. Therefore, God is the one who guides us to Himself.

 

 

(del poema “La noche oscura”)

 

“sin otra luz ni guía

sino la que en el corazón ardía”

A menudo, muchos de nosotros tenemos miedo de salir en una aventura. Tenemos miedo de cambiar la rutina de nuestras vidas. Estamos cómodos viviendo en lo que conocemos. Pero no es así si deseamos alcanzar el conocimiento y amor de Dios. Tenemos que tomar algún tipo de riesgo. San Juan de la Cruz dice en La Subida de Monte Carmelo: “Para venir a lo que no sabes has de ir por donde no sabes.” Claro, cuando ya empecemos nuestro viaje a Dios, todo se siente muy bueno. Eso es porque todavía estamos cómodos con nuestro ambiente. No estamos muy lejos de donde empezamos. Pero mientras nos movemos más lejos de nuestros mismos antiguos y más hacia Dios, nuestro ambiente empieza convertirse en algo desconocido. Nosotros podemos aparecer perdidos a los demás y aun a nosotros mismos. El mas viajamos hacia Dios, el menos somos adjuntados con cosas que no es Él. Por eso dice San Juan de la Cruz que entramos en una noche oscura. Pero no estamos dejados en las tinieblas para siempre. Hay una luz para guiarnos en el camino. San Juan de la Cruz dice que hay una sola luz, y es “la que en el corazón ardía”. Aunque la luz es dentro de Juan, él no es su propio guía, porque no podemos guiar a nosotros mismos en un lugar que no conocemos. Según el pensamiento común de lo que es el corazón, es decir, el lugar de amor en una persona, podemos ver que lo que nos guía a Dios es el amor que tenemos de Dios. Aún, esto no es nosotros guiárnosle a nosotros a Dios por nuestro propio amor. Dios es amor. Por lo tanto, Dios es el uno que le nos guía a Él mismo.